• ¡BÚSCALOS EN TU BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL!

    CIERRA LOS OJOS



    A. Victoria Pérez Escrivá
    I. Claudia Ranucci
    E. Thule, 2009

    Hace algún tiempo y no corto, dediqué casi seis meses al trabajo con invidentes. En ese periodo donde tenía contacto tres días completos a la semana con adolescentes internados en un centro de recursos, mantuve conversaciones de todo tipo con ellos y me sorprendía siempre la visión que tenían del mundo que nos rodeaba. Más tarde, realicé un par de campañas de actividades educativas y medioambientales con el mismo sector poblacional donde también pasábamos largos ratos conversando. De todos aquellos intercambios verbales siempre recordaré uno que provocó en mí un impacto magnífico.

    "Si miras el bosque, quedará fuera de ti. Si lo escuchas, con los ojos cerrados, estarás en él" 

    Desde entonces, siempre que contemplo algún espacio natural realmente bello, cierro los ojos durante un largo rato para poder contemplarlo en toda su inmensidad.

    De eso trata este bello libro. Con un texto mínimo y unas ilustraciones magistralmente sencillas, plantea cuánto nos perdemos al centrar nuestra percepción solo en la mirada. A través de una conversación entre dos hermanos, reproducida por uno de ellos, va presentado cómo pueden intervenir en la percepción del entorno el resto de sentidos y así cambiar su dimensión:

    - Mira, un árbol es una planta muy alta llena de hojas -le digo.
    - No, un árbol es un palo muy grande que sale del suelo y canta -me explica.

    - La bombilla es una cosa que da luz.
    - No, la bombilla es una pelotita suave y muy caliente. ¡No la toques!

    Y así, va jugando con un entorno cotidiano, posible en cualquier hogar e invita a "mirar" el mundo desde otra perspectiva. Al final, el hermano narrador, que no lo entiende, le plantea a su madre que su hermano no le hace caso. A lo mejor él también tiene razón -le contesta la madre y le ofrece una solución; un juego fácilmente practicable que da título al libro.

    Un libro tras el cual podemos jugar a descubrir cómo suena nuestra casa, o nuestra clase, cómo huele, cuál es su tacto, su temperatura, su intensidad, dónde sentimos más el sol, o cuántos trinos distintos somos capaces de escuchar.

    Un libro con el que podemos jugar a perder el miedo a la oscuridad caminando con los ojos cerrados desde la cocina a la habitación o desde la cama al sueño.

    Un libro para leer y disfrutar solo o, mejor, en compañía.

    Feliz lectura, feliz semana.

    5 comentarios:

    Susana dijo...

    Acabo de ver esta entrada, ahora que por fin tengo tiempo para mí, y recién llegada del curso de verano.

    Y me encuentro con esto, con un libro que me da en la nariz que voy a comprar, porque me da buena impresión.

    Abrazos, y hasta otro ratillo.

    Rose dijo...

    Ainssss... a este paso se me irá a la porra la extra de verano, porque no me voy a poder resistir. Lo de la porra es un decir, porque es una buena manera de invertirla. Me lo apunto, porque suena, y huele, genial...
    Un beso.

    Félix Albo dijo...

    Es un lujo de cuento, claro. Pero recordad que siempre podéis tirar del as Bibliotecas públicas, que de alguna manera, los libros que en ellas hay, son de todos. La semana que viene hablaré de otro que también trabaja la percepción sensorial al margen de la vista. Un placer esto de leeros, oye.

    Besos

    Rose dijo...

    Lo sé, lo sé, y en realidad tiramos mucho de biblioteca, porque además me gusta que mi hijo se vaya haciendo a la idea de la riqueza que puede encontrar en ellas. El entra con su propio carnet, entre los dos elegimos el libro que nos llevamos, él le pide a la bibliotecaria que se lo apunte, y cuando vence el plazo (nunca antes) él mismo lo entrega a la bibliotecaria, y le comenta lo que le ha parecido (o si le ha gustado mucho, mucho, le pide que le alargue el plazo).
    Pero hay libros que significan tanto, que uno necesita poseerlos, que formen parte de tu vida, que estén entre todas esas pequeñas cosas que hacen hogar, y que contribuyen a hacer a la persona...
    Un beso.

    Susana dijo...

    Ayer mismo fui a mi librería favorita (el Pequeño Teatro de los Libros) aquí, en Zaragoza, y lo encargué.

    Ya sé que puedo tirar de Bibliotecas, pero hay libros, como bien dice Rose, que sientes que hay que tener en casa. Y lo de los álbumes ilustrados reconozco que en mi caso es un vicio recién descubierto.

    Abrazos pretos, que no apretados.

     

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