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    EL LEÓN QUE NO SABÍA ESCRIBIR



    . escribe e ilustra Martin Baltscheit
    . traduce Felipe Martín
    edita Lóguez en el 2010 (3ª)
    ISBN. 978 84 96646 03 2

    a partir de  0 3 6 9 12 16 ad

    . comentado por Félix Albo
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    Lóguez sorprende una vez más con un libro, ante todo divertido. Un león que no sabía escribir, pero que le daba igual, total con sus dientes, su fiereza y su chulería le sobra para hacer lo que quiera y tener atemorizado al personal que habita la selva. Pero un día se encuentra con una leona doble, leona por la especie y leona por el hábito: lee. Y justo cuando va camino de besarla, chulito él, se acuerda de lo que un día le dijo un misionero antes de comérselo (señal de que comer misioneros siempre trae algo bueno): una leona que lee es una dama y a las damas se las conquista con cartas de amor.

    El león hace uso de su fiereza y comienza a recorrer la selva amenazante y a todo aquel que se encuentra le exige que escriba la más bella carta de amor. Y lo hacen. Lo hace el mono, lo hace el hipopótamo, lo hace el escarabajo pelotero, la jirafa (con un triste final para ella), el cocodrilo y el buitre... Y claro, todos escriben la carta de amor con lo que más le gusta hacer a cada uno, pero eso al león no le sirve porque ¿le gusta trepar a los leones a los árboles?, ¿y los plátanos?, ¿las algas a caso?, ¿arrastrarse bajo tierra?, ¿el estiércol?, ¿sobrevolar la selva?...

    Pues eso. No, no y mil veces no. No le sirve ninguna de las cartas que le escriben sus amigos.

    Yo escribiría lo hermosa que es. Le escribiría lo mucho que me gustaría verla. Sencillamente, estar juntos. Estar tumbados, holgazaneando, bajo un árbol. sencillamente, ¡mirar juntos el cielo al anochecer! ¡Eso no puede ser tan difícil! 

    Rugía el león enfadadísimo y no entendiendo nada. Gritando lo que él escribiría si supiera escribir. Hasta que alguien le increpa:  ¿Por qué entonces no escribió usted mismo? Y, ¿quién era? Sí. La leona.

    El león reconoce suavemente su carencia y la leona, tras sonreír le empuja tiernamente con su nariz y se lo lleva con ella. Y tiene un final que nos os voy a contar pero que es la mar de bonito.

    Una historia genial, de lo más divertida, acompañada además por unas ilustraciones de trazos sencillos y colorido justo pero que matizan muy mucho el tono divertido de la historia caricaturizando a veces a los personajes, la fiereza dle león frente a la tranquilidad, por ejemplo, del escarabajo pelotero. Una historia que nos invita a jugar con las voces al contarla a uno o cincuenta oyentes. Una historia para contar y disfrutar de hacerlo. Un libro que juega con las tipografías en color rojo y aumentando el tamaño de la fuente conforme el león se va enfadando hasta ocupar una página entera.

    Un libro que cuenta con las guardas. ¿Que qué cuenta? Mejor me lo dices tú.

    Y eso. Que me gusta mucho, y creo que se me nota.

    Feliz lectura. Mejor semana.


    3 comentarios:

    Rose dijo...

    Efectivamente, tiene un final la mar de bonito... A mí también me encanta. ¿Que qué cuenta? Uy, mucho, cuenta mucho. Que más vale inteligencia y cultura que fuerza bruta, que es más satisfactorio esforzarse y hacer las cosas por uno mismo que que las hagan por tí, que sólo tú puedes expresar tus auténticos sentimientos...
    Sí, es un libro muy bonito, y muy divertido.
    ¿Te dije que a mí también me encanta Loguez?
    Feliz semana, y felices lecturas...

    biblioteca dijo...

    A mi me encanta, lo conocí, como muchos gracias a ti. y un placer oirte contarlo. en la biblio les gusta mucho. Pablo y yo lo devoramos y nos reímos con él.
    gracias, una vez más.
    sole

    Félix Albo dijo...

    Pues sí Rose, es un libro que cuenta tantas cosas que uno puede contar las que quiera cada vez que lo cuenta. Sorprende que, a pesar de que no se sale de la línea de Lóguez, sea tan divertido, aunque cierto es que esta fabulosa editorial, tiene en su fondo algunos libros que te provocan una sonrisa duradera.

    Gracias Sole. Los disfruto cuando lo cuento porque me gusta, y se me nota, y si no ¿para qué contarlo?

    La semana que viene otro.

    Salud!

     

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