• ¡BÚSCALOS EN TU BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL!

    El río que se secaba los jueves III


    III. Errores, trucos y mentiras.

    Qué gran capítulo. El humor a corazón abierto. En este capítulo todos los personajes nos resultan familiares: el ratoncito Pérez, el principito, la mona vestida de seda, el ratón que encontró Martín debajo de un botón, la lechera del cuento, los elefantes que se balanceaban en una tela de araña, Pedro el pastor mentiroso, y los reyes godos. 

    Siete cuentos geniales que siguen sorprendiendo por el enfoque lúdico de aspecto serio y documentado que el autor, con total naturalidad, les reporta. El cuento de Los reyes godos y la mnemotecnia es un "no parar", donde una vez arrancas no puedes detener su lectura porque tras cada renglón quieres más. Hasta los treinta y cuatro reyes, cada cual con su consejo para ser memorizado, es una sorpresa, a veces tirando de la más pura lógica, tras otra. El de los elefantes no se queda a la zaga, donde con datos pretendidamente fehacientes realiza todo un estudio sobre el hecho, simuladamente histórico, de que una cantidad concreta de elefantes (trescientos veinticinco mil novecientos setenta y seis elefantes) se balanceaban sobre la tela de una araña. Nos presenta, con rigor, la versión actualizada y anotada con 10 notas a pie de página. Y así todos y cada uno de los cinco restantes.

    No lo comenté en el segundo, pero tanto en él como en este, a diferencia del primero, me he encontrado con menos vocabulario nuevo para mí. En el primero me encontré (siempre en páginas pares) con palabras que desconocía totalmente o conocía su significado con poca precisión como pantagruélica, proboscidio, soliviantado, palenque... En este tercer capítulo tan sólo he marcado la palabra advenediza de la que desconocía con exactitud su significado a pesar de ser una palabra no muy frecuente pero sí escuchada en alguna ocasión.

    Cierto es que en este capítulo, a diferencia de los otros, no me parecen puertas tras las que nos esperen grandes y desconocidas aventuras, pero en este caso nos invita a jugar, jugar con elementos de la ficción común, de la ficción cotidiana. Jugar, al fin y al cabo supone disfrutar y aquí lo hacemos desvirtuando elementos que conocemos, utilizando como herramienta la propia literatura. Un goce, vaya.

    El viernes, el capítulo cuarto.

    Nos leemos...

    0 comentarios:

     

    Síguenos en Faceboook

    L A T I E N D A

    ¿Nos sigues en Twitter?