• ¡BÚSCALOS EN TU BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL!

    El río que se secaba los jueves. Capítulo V.



    Pues sí. Es domingo de nuevo. Parece que los domingos son mejor día que los miércoles para hablar de este libro. Vete tú a saber por qué.

    Esta semana he podido disfrutar de este quinto capítulo titulado El amor y otros objetos perdidos. Catalogar al amor como un objeto perdido tinta de siena el pasar la página y adentrarnos en estas  siete historias. Son historias que invito, esta vez, a leer en voz alta. 

    Quizá no las siete, pero cinco de estas historias poseen voz propia, llevan dentro un ritmo particular. No sabría explicar por qué, pero las he disfrutado mucho más en voz alta, que leyendo sin voz.

    Hay además un par de ellas (un par es una forma de hablar ya que son más de dos) que poseen una belleza sin par. Una belleza delicada, sutil, silenciosa, de esas que te deja con una sonrisa que te hace ver el hueco que cada quien lleva dentro. Sobre todo algún final. Se me ocurre, por ejemplo, el final de la primera El general y la luna, o el de la tercera El mendigo poeta.

    Pero la belelza sublime, a mi parecer, se da, cuando hablando de Neruda y su floricultura dice "...y tuvo una rosa minúscula que creció hasta convertirse en el mundo entero".

    Lo más apabullante es la normalidad con la que Víctor González nos sumerge en ese mundo particular, ese universo que mezcla casi imperceptiblemente lo irreal, lo fantástico, con lo real, lo conocido; cómo teje, con la habilidad de aparentar sencilla una tarea, un surrealismo que lejos de sorprendernos, nos acerca al relato lógico y nos hace, aún más, sonreír.

    Ni que decir tiene que el trabajo de Pablo Amargo va bordando la belleza del libro. En este caso, dos son las ilustraciones que nos regala. Yo, particularmente, me quedo con la segunda, aunque, por supuesto, no desdeño la primera.

    Con este capítulo hemos llegado justo a la mitad del libro. Nos faltan cinco capítulos, a penas cien páginas. Tengo unas enormes ganas de leer pero me acecha la tristeza del lector. Las ganas de vivir algo que sabemos que se acaba. Cinco capítulos son cinco semanas.

    Aún estás a tiempo de engancharte a nuestro club y contarnos qué te parece este bello libro de realtos.

    La semana que viene La infancia como uan de las bellas artes... ¡Ay qué título!

    3 comentarios:

    Víctor González dijo...

    La ilustración de Pablo Amargo de "Los poetas..." es simplemente maravillosa. Cuando hicimos el libro yo vi la ilustración por primera vez en un PDF; y aun transcurrió mucho tiempo hasta que tuve el libro en una copia impresa en mis manos, en la última corrección. Entonces fue cuando descubrí (mi vista no es muy buena) que los gusanos comían las hojas ¡recortando poetas! Pablo es la bomba.
    Gracias por el post otra vez. Como tenemos más que hablar te escribo al correo. Un abrazo,

    Félix Albo dijo...

    Víctor, es realmente un placer tenerte en la Biblioteca. Conocer esos pequeños matices, que un lector "cualquiera" no tiene oportunidad. Eso hace más próxima la lectura, más cercana, más humana.

    Muchas gracias por tus comentarios. Gracias.

    Un abrazo.

    recreo dijo...

    Qué bien haber descubierto este blog. Somos muchas letras que vendremos a visitarte a la hora del té.

     

    Síguenos en Faceboook

    L A T I E N D A

    ¿Nos sigues en Twitter?