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    El río que se secaba los jueves, cap. X y despedida


    Todo lo que empieza tiene un final.

    Otros cuentos inclasificables es el título de nuestro décimo y último capítulo.

    Doce historias de cierre, doce dulces de sabores distintos. Los seis últimos chisporrotean brillantes tras el sexto que es un petardo de los gordos. Hotel Las Vistillas es un alarde de habilidad, de pasmosa virtud que posee el autor. Cose sin dejar costura lo absurdo con lo lógico, Ilumina la ficción para que tenga sombra real, juega no solo con el lenguaje sino con el transcurso esperado de la historia y con sus personajes. 

    Un arte que ha ido dibujando y mostrando a lo largo del libro. Principos que enganchan, nudos de lo más diversos, alguno marinero, y finales que siempre sorprenden, por lo redondos, por lo mágicos, por lo inesperados, por los huecos que dejan, por el trozo que completan... El humor, el humor que es la nota que encuaderna el libro aunque también están presentes la poesía, la ternura, el descaro, el atrevimiento, el misterio...

    Y por si fuera poco, llega Pablo Amargo y te hace detenerte aún más, espectante y sonriente en sus ilustraciones. Placer por placer.

    Un libro de cuentos generador de historias, graduador de la vista para mirar el mundo con ganas de pasarlo bien, de reír, de dejarse llevar, de soñar. Un libro que nos muestra el mundo mágico que convive con nosotros, poco a poco, con pildoritas con título.

    Un libro de los que deja poso, y pesa terminar.

    Las despedidas me tensan. Soy más de un hasta luego con intención y ganas de releer. El río que se secaba los jueves queda de nuevo en su anaquel, entre Hasta (casi) 100 bichos y Cuando el mundo era joven todavía. Parece el mismo, pero no es. Yo también parezco el mismo, pero no lo soy. Este libro es de los de efectos secundarios.

    El autor, Víctor González, sacó el pasado octubre un nuevo libro de relatos. Se titula El hombre sin ayer. Habrá que buscarlo para disfrutarlo...

    Mientras, casi cada día, podemos deleitarnos con leer su blog donde es más que frecuente que publique sus cuentos, como algo para rumiar durante le día, para saborearlo.

    También podemos pasearnos por la web del ilustrado Pablo Amargo. Otro deleite.

    Abrazos. Leer en compañía es mirar más amplio.
    Sole, la semana que viene, nos llevará de la mano a leer una novela corta, Tres Caballos, de Erri de Luca. ¿Te animas? Yo ya me voy a buscarla.

    ¡Salud!

    Félix Albo

    2 comentarios:

    Víctor González dijo...

    Félix, espero que nos veamos en Santiago. Que me pongas en la estantería junto a los "Casi cien bichos" de Nesquens y junto a "Cuando el mundo era joven todavía" de Schubiger me llena de estupor y de infinito agradecimiento. De hecho, confieso, creía que yo era el único tipo del mundo que tenía -presuntuosamente por mi parte- esos tres libros juntos.
    Un abrazo enorme,

    Félix Albo dijo...

    Gracias Víctor. Ha sido un placer leer y compartir tu libro y todo un regalo conocerte.

    Los otros dos libros los leeremos en la Biblioteca, claro. Esos libros deben oírse. Muchas gracias por tus comentarios y tu presencia.

    Nos vemos en Santiago.

    Abrazo.

     

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